Educador
Camina de la mano de tu alumno.
Indúcelo por la senda del saber,
apórtale elementos y enséñale a aprender.
En tu misión inspirarte en la naturaleza,
quien lleva su proceso sin aceleración.
Contigo el estudiante se iniciará en el conocimiento y
ten presente que lo marcas con tus actos y con tu trato.
Él te contagiará de su alegría,
volverás a vivir los ratos de tu infancia,
soñarás y vibrarás como un adolescente.
Él no te permitirá sentir amargura,
aunque tu piel se arrugue y te salgan canas
jamás podrás envejecer.
Una persona realmente educada cuando …
Establece un conjunto individual de valores, pero reconoce los de su comunidad circundante y los de las diversas culturas del mundo.
Explora su propia ascendencia, su cultura y lugar.
Se siente cómoda estando a solas, sin embargo, entiende la dinámica entre las personas y forma relaciones sanas.
Acepta la mortalidad, sabiendo que cada decisión afecta a las generaciones venideras.
Crea cosas nuevas y encuentra nuevas experiencias.
Piensa por sí misma, observa, analiza y descubre la verdad sin recurrir a las opiniones de los demás.
Es partidaria del amor, la curiosidad, el respeto y la empatía en lugar de la riqueza material.
Elige una vocación que contribuye al bien común.
Disfruta una variedad de nuevos lugares y experiencias, pero identifica y aprecia al lugar al cual llamar hogar.
Expresa su propia voz con confianza.
Añade valor a cada encuentro y a cada grupo del que forma parte.
Siempre se pregunta: “¿Quién soy yo? ¿Dónde están mis límites? ¿Cuáles son mis posibilidades?”
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